El arte de las vidrieras

El arte de las vidrieras floreció en el siglo XII junto con el de la arquitectura románica y la construcción de grandes catedrales. Las más antiguas vidrieras románicas existentes representan figuras del Antiguo Testamento en la catedral de Augsburgo, fechadas entre 1050 y 1100. Pero fue la Île-de-France, región alrededor de París, la que se convirtió en el centro de elaboración de vidrieras. A las de la iglesia de la abadía de Saint-Denis, encargadas por el famoso abad Suger y realizadas entre 1144 y 1151 pronto les siguieron otras en Chartres, Bourges y Le Mans. Las vidrieras románicas francesas ejercieron gran influencia en las de Alemania e Inglaterra. Los temas preferidos eran el de una figura aislada, de pie, colocada en un nicho, y el árbol genealógico de Jesucristo o árbol de Jesé, en largas ventanas ojivales. Esos mismos temas continuaron utilizándose en el siglo XIII en Estrasburgo, Le Mans, Troyes, Soissons y en la Sainte Chapelle de París.